Este es uno de esos guisos típicamente madrileños que despiertan sentimientos encontrados, o bien se aman o se detestan, no admiten término medio y no son aptos para pusilánimes. Los callos, palabra que viene del latín callum, son pedazos de estómago de vaca o de carnero que se comen guisados.
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Combinar comida y vino
Al elegir un vino para una comida hay que seguir la regla básica del equilibrio, que se basa en que la sensación gustativa de los alimentos debe corresponder con una sensación gustativa similar en el vino, evitando grandes contrastes.
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¡ Moscatel siempre !
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¿Conoces los vinos veganos?
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Garnacha Blanca
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Vinos submarinos: donde la tierra y el mar se unen
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